[Narración] Justicia foránea

Dedicada a @Arrowghost

Era una tarde cualquiera, salía de la oficina camino a mi casa, debía darme prisa o se me haría tarde para cursar. Transité esa vereda cientos de veces, crucé esa calle como tantas otras pero… esta vez todo era diferente. Escuché detrás mío un crujido metálico, el sonido de derrape y el acelerador a fondo, me di vuelta lo más rápido que pude y vi un auto que me envestía. Salí volando por el aire, no recuerdo dolor, no recuerdo sensación, sólo como me alejaba del suelo como si estuviese en cámara lenta, a no mucha trayectoria iba en sentido contrario, me precipitaba hacia el piso. Cerré los ojos antes de impactar y lo que sentí fue… nada, no sentí nada…

Mi cuerpo se desvaneció, estaba en un abismo, perdí noción de mí, de la realidad, de donde estaba. Diría que era una sensación rara pero lo cierto es que no sentía nada y eso me extraño aún más. Yo que era un ferviente creyente y creía en el más allá, sabía que estaba muerto, que esta realidad era otra, no era lo que esperaba pero… ¿qué era? No había nada compatible con ninguna de las religiones que conocía, no se parecía a ningún sistema de creencias ¿qué era el más allá entonces? o sino ¿Dónde rayos estaba? En todo este tiempo percibí que me movía, que estaba en tránsito que iba a otro lugar… Por fin literalmente me materialice, poco a poco, un orbe azul-celeste se hizo brillante y mi materia ahí comenzó a concentrarse. Al recobrar los sentidos abrí los ojos, mi cuerpo era celeste y poco a poco iba cambiando de color, hacía un ruido ensordecedor el orbe que me materializaba hasta que por fin estaba completo, estaba desnudo aunque no sentía frío. Me incorporé lo más rápido que pude, estaba como en una cápsula que flotaba en el universo, el piso era transparente como el vidrio y estaba como perdido en el espacio ¿qué era ese lugar?

“Te estaba esperando” dijo una voz femenina y dulce desde detrás mío, escuché como sus pasos se acercaban a mí, me tapé como pude. “Debes enmendar el mal del que eres responsable” Continuó diciendo. ¿De qué mal hablaba? No fuí un santo, quizás tampoco un ejemplo, pero mi vida fue tranquila y sencilla, no hice nada malo de peso… Esperaba un juicio para la Vida eterna, ¿tan riguroso iba a ser?

-Sí, lo siento. Pagaré el mal que hice en mi vida, sea cual sea la pena.

-¿en tu vida?- dijo la señorita, mientras extendía el brazo y con sus dedos acariciaba mi mejilla, yo no quería verla por vergüenza, pero al tocarme levanté la mirada. Su belleza era sobrehumana, su cabello era rubio, su vestido blanco y tenía un escote muy profundo que desencajaba su figura angelical… angelical… tenía alas estilo ángel de un blanco tenue, ella era hermosa, ella era divina, ella era… ¡conocida! era un npc de un juego que jugaba hace un tiempo ¿Beatrice? ésta cápsula perdida en el espacio… ¡claro! era Trixion.

-Que broma de mal gusto me juega mi inconsciente, ¡jajaja! Trixion, el más allá, Beatrice como Dios que viene a recibirme. De seguro estoy en coma o algo por el estilo, vaya sueño tan…- no pude terminar la frase, una cachetada movió mi cara su eje, fue muy fuerte y dolorosa.

-¿Te sigue pareciendo un sueño? ¿una alucinación?- su voz claramente mostraba disgusto, yo me tenía el rostro donde me había pegado. No reaccionaba, no podía creer que estaba en la… ¿realidad? ¿Trixion era una realidad? ¡no tenía sentido!
-Disculpame, se que… se que no eres conciente. En tu realidad esto era sólo un juego, controlabas a tus jugadores, hacías cosas buenas, hiciste el bien y salvaste a nuestro mundo muchas veces, recogiste casi todos los fragmentos perdidos del arca excepto uno. Lo se bien, pero la verdad es muy diferente…

-¿Diferente?

-¡Tu! bueno… tus personajes… hacen cosas buenas pero en verdad son malvados y despiadados

-¿Qué mis personajes qué…? - Era mucha información para procesar. Claramente había muerto, claramente había vida después de la muerte pero… un video juego al cual le dediqué no muchas horas (más de 350) estaba tomando forma de nueva realidad, mis personajes era reales pero… ¿eran malvados? Los jugadores eramos los salvadores del mundo y para cada cuenta eras el protagonista ¿cómo podía ser mis personajes que eran 5? ¿cómo es que eran malvados? Todos mis personajes los pensé con aspectos divinos, de valores trascendentales, no tenía sentido. Mi main era un paladín, quien le seguía era una hechicera, fue a los únicos dos que realmente jugaba, en especial al paladín, los siguientes tres muy rara vez los usaba, eran un cazademonios, una puño espiritual y una cazasombras. Elegí esas clases como encarnación de la lucha contra el mal ¿cómo es que ellos eran el mal?

-Harás justicia, lo creas o no, lo verás, lo sentirás. ¡Partiré tu alma! ¡ENMENDARÁS EL MAL QUE HICIERON! ¡LA JUSTICIA SIEMPRE GANA! - Aceleró su paso con cada palabra dicha, su angelical rostro se transformó en furia, de su mano se materializó un poder misterioso y lo lanzó a mi pecho.

Caí de rodillas, un profundo dolor me punzaba… pero no a mi cuerpo sino… ¿a mi alma? sentí como si me clavaran un millón de cuchillos, como si me atravesaran con mil lanzas, el dolor era insoportable y no paraba, en mi mente supliqué piedad, mis labios no podían decir nada, sólo gritaba de dolor, mis ojos lloraban, de mi boca comenzó a salir espuma y sangre ¿que me estaba pasando? ¿era esta la pena que debía cumplir? cómo si de una espada afilada se tratara sentía el poder cercenando mi alma, sentía como se movía y el dolor que era semejante a la sumatoria de millares de dolores de muela concentrado, o que te cortaran varias extremidades en simultáneo. Cada vez el poder iba más profundo, pero dolía menos y… ¿más separado? Mi cuerpo se desmaterializó y 5 orbes de colores se separaron, eran idénticos, sólo cambiaban el color.

Beatrice dirigió los orbes con el movimiento de sus manos, levantó su brazo derecho separando los dedos con el gesto como si estuviera sujetando una pelota invisible, cada orbe se posó sobre un dedo, luego hizo el gesto como si lanzara la pelota, los orbes salieron despedidos hacia adelante, un portal apareció y los orbes lo traspasaron.

Sentí un gran estremecimiento, respiré profundo y abrí los ojos. El cielo era de un hermoso azul, el sol me daba en la cara, lentamente me incorporé y miré mis manos… no eran mías, estaban más arrugadas… ¿Soy Teodicea?

Continuará…

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Capítulo 1: Teodicea

Me levanté, estaba mareado, me dolía la cabeza, algo caliente salía de mi nariz. Supe que era sangre… Esto era muy extraño: me sentía, escuchaba los pensamientos y demás… pero es como si fuese un huésped… no lo controlaba, mi conciencia estaba atada como si estuviera atrapado en la tela de araña, envuelto antes de que me coma. Sentía esta prisión como si fuera de cadenas de acero super pesadas… sólo podía intentar moverme y eso me mareaba y mareaba a Teodicea…

-Maldición, ¿dónde estoy? ¿Por qué me duele la cabeza?- dijo Teodicea mientras se levantaba y se sacudía la arena. Estaba en una playa a la vera del mar, estaba sin equipo con su ropa de guerrero lo cual era una gran desventaja puesto que, en esta realidad, el equipamiento ya sea arma, armadura y joyería modifica muchísimo los stats. Pero en esta ocasión no tenía nada…

Se paró, divisó a su alrededor tratando de entender que había pasado, dónde estaba y si había gente en la zona… sentía un calor… un dolor… una sensación en el cuerpo como un poder abrumador… Ese poder era propio de la divinidad… desde chico Teodicea lo sentía, pero con forme se fue haciendo más fuerte era más poderoso, más abrumador, más… incontenible. Tenía ganas como de provocar una explosión y librarme de él, pero eso no era posible. Conforme este poder/magia o lo que sea se fue haciendo más fuerte la personalidad del paladín fue cambiando. De un agradable y simpático muchacho a un hombre lleno de odio y rencor, dónde veía humanos sólo veía corrupción, pecado… algo que él debía subsanar. Teodicea es un paladín del dios del fuego o también llamado “el desterrado”, Antares y como tal quería ver arder al mundo para un nuevo amanecer. Teodicea significaba “Justicia de Dios” (del griego Theos Dios y Dike Justicia), sus puños y su espada eran eso, la justicia del dios Antares en la tierra. El fuego de Antares lo carcomía, un poder inconmensurable que buscaba cualquier signo de corrupción, podredumbre o pecado para quemarlo con el fuego espiritual.

A lo lejos divisó una aldea, caminó para aquel lugar, no tardó mucho en llegar. A las afueras una niña estaba discutiendo con la madre.

-¡No quiero!- dijo la niña a la madre, haciendo berrinche.

Teodicea se acercó, la tomó del hombro desde la espalda, la dio vuelta de tal forma que ahora la chica quedaba frente a frente con el paladín. Este le dio una cachetada con el reverso de la mano derecha

-A dios no le agrada las niñas caprichosas- comencé a “moverme” provocando sólo un leve mareo.

La niña de unos 5 años de edad quedó congelada del susto, su mejilla estaba colorada por el golpe, sangre salía de su fosa nasal izquierda y sus ojos se pusieron llorosos. La madre la tomó del brazo y se la llevó a las corridas, cruzando a unos guardias en el camino dijo:

-Auxilio, un monstruo- Los guardias se pusieron en guardia y fueron corriendo donde estaba el paladín.

¿Un monstruo? ¡Cierto! lo había olvidado. Teodicea era un hombre fornido, su cabellera y barba eran blancas como la nieve, tanto que brillaban con el sol, era de mediana edad claramente lo que parecían canas no lo eran, tenía ese pelaje de nacimiento. El tema eran sus ojos, sus ojos eran amarillos con brillo propio, esto era por el poder divino, al usar una técnica sagrada de paladín brillaban aún con más fuerza pudiendo alumbrar en la oscuridad. Además tenían la forma al estilo de las serpientes, quienes no lo conocían le tenían miedo pero él estaba acostumbrado ya que de niño padecía ese trato.
Teodicea era un huérfano abandonado en el convento de Isla Crepúsculo, allí los monjes decidieron que no era un demonio, que el brillo de sus ojos era por poder divino, pero fue vendido como esclavo a una expedición de Shushire donde aprendió a luchar hasta convertirse en campeón de la arena de Cortinas Rojas. Por esta razón, cuando se convirtió en trotamundos usaba siempre una capucha que con magia le ocultaba su rostro y brillantes ojos.

Dos guardias rodearon al paladín, este miró de forma penetrante a uno de ellos y exclamó

-¡Tus pecados son abundantes, arderás!

Continuará…

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Les dejo una imagen de Teo para que lo vean.

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Tremendo Galán es Teo!

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Hola @Teodicea

Espectacular historia , al tanto de la continuación.

Coming soon :sunglasses:

:clap: :clap: :clap: :clap: :clap: :clap: :clap: :clap: :clap: :clap: :clap: :clap: :clap: :clap: :clap:

Nota del autor: Esto es lo que seguía, así debía terminar el capítulo 1, pero no me dio el tiempo para escribirlo.

Los dos guardias tenían armadura completa ligera, pero de metal, lanza en mano y espadas envainadas. Se pusieron frente al paladín apuntándole con la lanza, Teo se puso en guardia, separó sus piernas en ancho de hombros, flexionó las rodillas como si estuviera sentado en una silla invisible, luego pegó los codos al cuerpo y dejó los antebrazos para adelante e hizo fuerza con los pectorales, estaba desafiando a los soldados. Uno de ellos lanzó una estocada directa al pecho, pero antes que la lanza llegue, al paladín le rodeó un brillo dorado, era la técnica “escudo de fe”. La lanza se clavó ante el escudo espiritual como si fuera un muro de castillo, no dañó, es más se rompió la punta; el soldado comenzó hacer fuerza para penetrar pero lo único que lograba era que el arma se deformara. El paladín apartó la lanza con el antebrazo derecho mientras acortaba distancia, con su mano izquierda tomó al soldado por la cabeza, lo elevó en el aire y presionó con fuerza el yelmo, este comenzó a deformarse y romperse y al hacerlo comenzó a clavarse en las carnes del soldado, este comenzó a gritar del dolor y a dar patadas sin efecto alguno. Sus miradas se entrecruzaron, los ojos del paladín comenzaron a brillar y pude ver los pecados del soldado… como engañaba a la mujer con prostitutas, las noches de borrachera, aquella vez que tomó demás y se orinó encima y un montón de situaciones más; nada se escondía al paladín y su mirada inquisitiva. Mientras el cruce ocurría el soldado quedó quieto como si el también pudiera ver esas visiones, como si estuviera en trance.

Al volver en sí, el otro soldado pegaba con la espada sin efecto, ya que esta rebotaba. De la desesperación comenzó a dar puñetazos y lo único que logró es lastimarse las manos. De la mano del paladín surgió un poder, un brillo dorado que se extendió al soldado y comenzó arder en un fuego espiritual que lo consumió en un segundo hasta dejar sólo huesos y la armadura, que cayeron al piso provocando un gran estruendo. Teo tenía en su mano el yelmo vació de su víctima, lo tira al piso y voltea a ver al otro soldado, este estaba en el piso, sentado, llorando sin entender lo que sus ojos le informaban. Se paró de golpe y comenzó a correr lo más rápido que sus piernas podían, entonces el paladín se desplazó, elevó una mano al cielo y desde este bajó un ángel dorado del cielo con una gran espada, dio un giro y decapitó al soldado. Luego tomó la espada del soldado decapitado, la enbulló en un brillo dorado y se la alcanzó al paladín haciendo una reverencia con la cabeza. Este la tomó y pensó “vaya porquería, pero al menos me va a servir”, miró al guardián de luz y bajando levemente la cabeza le agradeció. El ángel desapareció.

A lo lejos, un soldado que vió toda la situación, tomó una paloma mensajera, le puso una nota en la patita del ave y la lanzó en el aire, ésta rápidamente se elevó.

FIN CAPÍTULO 1

El siguiente capítulo tiene escenas implícitas fuertes, se recomienda discreción a las personas sensibles.

Cap 2: Leysheba

NOTA DEL AUTOR: Como el espíritu fue dividido en 5 partes, cada parte ignora lo que la otra hace.

Abrí los ojos, estaba abrazando a un jovencito… me di cuenta que estaba en la piel de la mujer, me sentí muy incómodo con la situación y extrañado, no entendía nada. Estaba en la piel de otra persona, podía sentir e incluso escuchar los pensamientos pero no podía hacer nada. Incluso mis pensamientos no eran escuchados, era como me imaginaba que el cine sería en unos cientos de años. Así y todo no sabía en la piel de quien estaba, intentaba moverme por mi cuenta pero sentía que estaba atrapado, como si algo extremadamente fuerte me atara. Comenzaron a besarse, intentaba “cerrar los ojos” o “mirar para otro lado” pero no podía, me resultaba en extremo desagradable. El chico puso sus manos en las caderas, entonces ella las reubicó en el trasero, mientras que con los ojos cerrados ambos se fundían en un beso largo y apasionado.

-A pesar de salir tan poco tiempo, lo que siento por ti querida Leysheba, es muy fuerte- dijo el muchacho con una mirada claramente de enamorado… ¿escuché bien? ¿Dijo Leysheba? Eso no tenía sentido.

Leysheba era un nombre recurrente de mis personajes de rol, comencé a usarlo con un pj de L2, era una maga soccer, por lo tanto era humana. Fue mi primer pj femenino y si bien no me gustaba la idea de hacerme pjs mujeres o elegir de profesión mago fue algo nuevo para mí. Tenía entendido por guías y demás que su contrapartida elfa era mejor, aún así me quise arriesgar y fue la única grata sorpresa que tuve en ese juego. Terminó siendo mi pj de pvp, y una de las cosas que me divertía hacer es ir a Raid de niveles más bajo, si había orcos guerreros les pedían que les pegara para activar berserker, quedando los compañeros en violeta. Ahí aprovechaba para entrar con mi maga y matar a los violeta, y al venir el equipo atacarme quedaban en violeta y me cargaba toda la party. Uno de los pocos trolleos que hacía y era perfectamente legal y válido aunque admito que de moral reprochable. Desde entonces muchos otros pj relacionados con la magia elemental de fuego, en especial femeninos se llamaban “Leysheba”, tal es así que era mi nombre de steam. Era un nombre completamente nuevo y original, por lo que todo lo referente a ese nombre era propiedad complemente mía. Leysheba era una inquisidora de fuego, su nombre comenzaba con Ley haciendo referencia que cumplías la ley o morias en la hoguera, por eso era una maga de fuego, de perfil de steam usaba una imagen de Triss con runa ignis, ambas cosas de la saga del brujo de Rivia, con el paso del tiempo Leysheba tuvo un nuevo significado “ley de Bershebá”, el límite austral del reino de David. Por eso al decir ese nombre quedé tan sorprendido.

-calla tontito -dijo con una voz muy dulce, mientras esbozaba una sonrisa, con su mano redirigió las manos del chico para que sigan sosteniendo las nalgas y volvieron a besarse mientras cerraban los ojos.

Entonces escuché su pensamiento que decía “ahora”, de las nalgas de la hechicera salieron picos piedra como si de púas se tratara, que atravesaron las manos del muchacho, eran muchas. En simultáneo sus labios se pusieron ardientes, calientes como lava volcánica que comenzaron a quemar la carne del joven que gritaba de dolor y agonía, el fuego mágico se extendía por el cuerpo de la pobre víctima que iba sintiendo un gran dolor que se esparcía como el veneno de una serpiente recorre el torrente sanguíneo luego de una mordedura.

Leysheba comenzó a reír como si de una maniática se tratara, liberó por fin las manos del joven y este comenzó a correr en círculos y a rodar por el piso mientras el fuego se exparcía y dejaba carne carbonizada y huesos. Por fin el joven murió, y digo por fin ya que de esa forma su sufrimiento acababa. Sentí mucha pena, pero nada podía hacer. ¿Cómo un personaje mío puede ser tan sádico? No me entraba en la cabeza, entiendo si tuvieran rasgos míos, pero esta chica era completamente lo opuesto. Sentí gran pesar y tristeza en mi alma, como si un hijo mío me hubiera decepcionado. De seguro esta sensación es la que tenía un padre luego de que, de mucho esfuerzo en la crianza, tu hijo saliera criminal o mala persona.

Un quejido se escuchó entre la maleza, como si un espectador indebido se había sorprendido y sin quererlo se delató.

-Maldita hadas, las odio. ¡Muere!- dijo Leysheba mientras lanzaba un torrente de fuego, este incendió el árbol y con él comenzó a prenderse el bosque. Las llamas avanzaron rápidamente al deberse de fuego mágico, que nada tenía que ver con un incendio forestal natural, consumían todo a su paso, se podían ver los animales prendidos fuego como corrían desesperados. Leysheba entre tanto reía, cantaba y daba brincos como si fuese una niña pequeña que estaba jugando.

Esta es Leysheba

  • Éste capítulo tiene escenas fuertes aunque implícitas (por las normas comunitarias), se recomienda discreción. *

Cap 3 Grectormea:

Abrí los ojos a las afueras de un bar, sólo veía de un ojo por lo que comprendí que estaba en el cuerpo de un tuerto o que usaba un parche. Era como estar en una película desde la perspectiva del protagonista, pero incluso podía sentir y demás. Era exasperante no poder hacer nada, me sentía atrapado.

Entró con un golpe a la puerta, todos voltearon para ver, las personas tenían bastante mala pinta. Caminó hacia la barra, sus dos manos estaban apoyadas sobre las fundas de sus revólveres, tenía dos, uno a cada lado. Noté que del cinturón colgaba una escopeta recortada y que en la espalda llevaba algo pesado, por algún motivo me pareció todo muy familiar. Llegó hasta donde estaba el mozo, con voz ronca dijo el nombre de una bebida y el cantinero se puso a prepararla, había un espejo detrás de la barra. Entonces se miró al espejo, vi ese gorro, el parche las armas… la ropa… ¿Grectormea? Comencé a notar cosas muy extrañas, de la cabellera verde que tenía desprendía un fuerte y desagradable olor. Él sentía el deseo, casi la necesidad, de tomar alcohol, lo cual me parecía muy extraño ya que en mi vida había tomado muy poco y no me gustaba. El cantinero le sirvió el trago, lo tomó con fondo blanco, no me gustó para nada el sabor, pero era distinto para Grector. Luego de un par de copas, de ponerse “a tono”, lanzó unas monedas como pago y se dirigió a una mesa que estaban jugando a un juego de cartas, no entendía la simbología ni las reglas, pero me hacía acordar al poker.

-¿Hay lugar para uno más?- preguntó
-No, estamos llenos- respondió uno de los jugadores.

Tomó entonces la escopeta, apuntó al que más fichas tenía y de un disparo le voló la cabeza. Fue tan limpio el corte que el cuerpo, ahora decapitado, permaneció en la silla con las manos con cartas como si pudiera seguir jugando. El piso y la pared tenían un collage de dispersión de sangre, carne, sesos y restos humanos. Los otros jugadores se pararon de un salto, tomaron sus armas y prepararon para acción, pero ninguno llegó a desenfundar para no perder la vida. La situación era tan tensa que la más mínima acción equivocada podía terminar en una batalla campal. El cazademonios guardó la escopeta, tomó las pistolas y de forma muy sobrada dijo:

-Supongo que no tienen problema si tomo su lugar… y sus fichas- tiró el cuerpo decapitado y se sentó apaciblemente en el lugar. El resto de los jugadores comenzaron a mirarse entre sí, lentamente la tensión bajó y comenzaron a jugar.

Varios minutos después había ganado muchas fichas aunque no todos los juegos, tenía la leve sospecha que por miedo ya que si alguno le ganaba se quedaría sin cabeza. Luego de un par de copas salió dando zig zag. Agradecí el nunca haberme emborrachado, la sensación era muy fea pero no podía hacer nada. Grector se dirigió al puerto, subió a su barco y se fue directo al camarote del capitán.

Al otro día un insoportable dolor de cabeza ¿resaca? Había escuchado de eso, pero nunca lo había experimentado. El viaje fue tranquilo, el azul del mar, la brisa oceánica y el graznido de las aves era muy reconfortante. Llegamos a una isla donde el barco atracó eso era… ¿Castrum Dei? El nombre de mi fortaleza, el castillo de Dios, eso significaba el nombre. Grector se bajó, se dirigió hacia la edificación principal, noté que había muchos servidores, parecían esclavos, todos agachaban la cabeza o se escondían. Al llegar dió una patada a la puerta que se abrió violentamente y llamó a dos servidoras, se escucharon sus llantos desde lejos, noté como Grectormea se enfureciá, volvió a gritar más fuerte. Las chicas llegaron llorando, les dio una bofetadas a ambas, sentí profunda pena pero nada podía hacer, sentí como Gractor bajaba la cremallera, tomó a la que estaba a su derecha y le obligó hacer cosas indignas, con su mano izquierda tomó el revólver que tenía ese lado y se lo puso en la boca a la chica de la izquierda teniendo que imitar a la otra.

-Si alguna de las dos lo hace mal, o no me das bien placer, a ella le volaré la cabeza- dijo

¡Maldito sádico pervertido! había pensado a Grectormea como un dandi seductor, pero esto era abuso… era violación ¿cómo un personaje mío podía ser tan opuesto a mí? era alcohólico, ludópata y violador. Comprendí el pánico de los sirvientes cuando llegamos, no era para menos. Grectormea fue un pj del L2, era un nombre exclusivo ideado por mí. En su momento era un BH, un enano barbudo que buscaba tesoros de sus víctimas. La verdad que la clase mucho no me gustó y quedó estancado. Una vez que se liberó de sus fluidos, se cerró la cremallera, sacó el arma de la boca y se fue. Las chicas se abrazaron para darse fuerza y ánimo, hubiera preferido que la de la derecha mordiera con fuerza hasta amputar por más de que fuera a sentir el dolor, creía que era un justo castigo. Vi que el “castillo de Dios” era una cárcel para el placer de este pervertido, todos los personajes femeninos que en el juego había entablado amistad, estaban desnudas y atadas como si fuera una mezcla de burdel y zoológico.

Llegó a su habitación, sólo había 5 en esa planta. Entró y se fue a acostar, se sacó su gorro y con este el parche que tenía ¿era sólo de apariencia? Se estiró y se puso a dormir.

Fin del cap 3.

El es Grectormea

Cap 4: Pusamoydi

Desperté de un profundo sueño, vi como el horizonte se movía… estaba en una ¿tortuga gigante? ¡Sí que es extraño! Por otro lado, siento, veo… pero no puedo moverme, es como que estoy viendo y viviendo en alguien más… incluso escucho sus pensamientos, es una voz femenina. Es de noche, el cielo está estrellado, a lo lejos se ve las luces de una ciudad, la luna llena brilla con todo su esplendor, me parece muy grande.

La chica tararea una melodía, mientras gesticula con sus brazos su piel es de color… ¿piedra? es de un gris perlado. La tortuga que se está usando de montura al mejor estilo caballo parece agradarle la canción. ¿Qué clase de montura es una tortuga? Se mueve muy rápido para ser una tortuga.

Por fin llegamos a la ciudad, parece de estilo medieval, está repleta de gente… No viajé en el tiempo, esto es como otra dimensión, la ciudad medieval tiene luces pero no es por antorchas o velas, tiene farolas pero con una luz que se mueve ¿qué rayos está pasando?

La gente se agolpa la entrada de un edificio, ve como llegamos y se pone aplaudir. La chica se para, hace un salto que termina en una pirueta en el aire al estilo voltereta rondada cayendo perfectamente en la escalera que daba a la puerta de entrada, en medio del trayecto la tortuga parece desvanecerse, escuché como la chica pensaba “Garmin, descansa”.

-¡Pueblo de Luterania! ¡Los amo! Gracias por venir, nos vemos adentro- dijo la chica…¿Luterania? ¿Eso es del… Lost Ark? ¿Estoy en el Lost Ark?

La chica entró, un grupo de asistentes la rodearon mientras ella avanzaba a uno de los lados del escenario que tenía una puerta, entendí que se dirigía a un camarín, pero no era cualquiera era el de la estrella ¿Estoy en la piel de una famosa? La mujer se sienta y mira en el espejo. No sólo su color de piel era era, tenía el pelo mitad amarillo y mitad celeste, un ojo celeste y un ojo amarillo… ¿ Pusamoydi? En efecto, tenía en el Lost Ark un pj que casi nunca usaba, la llamé Pusamoydi ya que era una puño espiritual, Pusamoydi significaba Puños SAgrados Y MOrtales y DIvinos. Había jugado muy poco con ella, era un nombre único que no usé nunca antes y lo que sí tenía de original es que con ella había hecho las misiones UNA de correo. Recordé que a cada pj le había dado una montura distinta, ahora tenía sentido la tortuga montura. A pesar de ser pj mío si sentía que a Pusa no la conocía mucho. Recordé que la usé a ella y a sus bifrost para entablar amistades con dos distintas Nerias ¿Será por eso que es famosa en los bares?

Comenzó hacer ejercicios en los dedos, el séquito de colaboradores la maquillaban, peinaban y demás, parecía una estrella de Hollywood a punto de salir a la escena. De fondo comenzó a escucharse el murmullo de la gente, aparentemente la dejaron pasar y tomaban su lugar para ver el espectáculo. Estaba en la piel de una famosa. A pesar del terrible momento de estrés que yo en su lugar pasaría, ella ni se inmutó, como si fuera una profesional, como si esta fuera su presentación un millón, estaba tranquila, serena y muy concentrada. Le trajeron varios instrumentos de cuerda que tenían el tamaño de un violín pero se tocaba con la mano, a mi me parecían exactamente iguales, pero para ella no era así. Descartó un par por la forma y luego de los 5 restantes les tocó 1 cuerda a cada una y así dio con el elegido. Mí papá hubiera estado muy orgullo de Pusamoydi, luego de tener varias bandas en su vida ninguno de sus 4 hijos siguió el camino de la música, ahora estaba en la piel de una famosa. Tomó el que blanco y rojo y comenzó a tocarlo para afinarlo, yo no sabía ni tocar la guitarra, pero ella era una experta, sus dedos parecían danzar y sabía donde poner la yema de su dedo para extraer una nota que parecía digna de los coros querubínicos.

Llegó la hora, tensó los hombros y los dejó caer de forma pesada, luego exhaló y se dirigió al escenario. La posada estaba repleta, los primeros lugares con mesas, al fondo gente parada, en el escenario había sólo una silla y la luz de un reflector. Se sentó, posicionó el instrumento y comenzó a tocar, era mi canción favorita “serenata de amor” de la isla de Liebeheim. Siguió tocando canciones que eran del juego y otras que no conocía, estaba admirado de como un pj mío había tomado vida, estaba viviendo su vida, que era famosa, tenía talento y hasta la montura tenía un nombre que jamás le hubiera puesto. Estaba ansioso para ver como terminaba todo, si se aprovechaba de su fama, si firmaba autógrafos o cosas por el estilo, jamás se me ocurrió o imaginé ser famoso, ahora estaba en la piel de una.

Finalizó y todo el salón se puso aplaudir de pié, Pusa se paró, dió una reverencia profunda y se fue mientras con una pícara sonrisa. Se fue al camarín, los asistentes la felicitaban, le hablaban y le asistían y fue entonces… fue entonces que mostró su cara, parecía una actriz hollywoodense terca y soberbia. No agradecía, despreciaba, menospreciaba el servicio recibido, etc. En determinado momento y de forma abrupta se alejó mientras los servidores la despedían con un respetuoso saludo con la cabeza gacha. En sus pensamientos ella decía que eran unos inútiles buenos para nada y demás improperios, conforme se alejaba a la salida comenzó a defenestrar a sus fans y a los periodistas. Yo pensaba que si este era el precio de la fama, el convertirse en tan asqueroso ser, me alegraba de nunca haber probado la fama.

Una vez afuera, puso una sonrisa hipócrita, mientras se acercaba a la gente, saludaba y demás mientras en sus pensamientos deseaba la muerte de todos. Pasados unos 10 minutos se fue con un salto de forma abrupta y se metió en un callejón oscuro mientras corría. Una vez estuvo muy lejos, giró en un callejón a la derecha y se chocó con alguien, era una campesina muy humilde, esta se disculpó mientras se paraba, Pusamoydi la sujetó del cuello y le dijo

-Te perdono el golpe, pero no que seas linda. Soló yo soy bella, sólo yo puedo serlo- y golpeó la cabeza contra la pared con tal fuerza que destrozó el cráneo y dejó una marca roja en la pared con restos encefálicos.

fin capítulo 4.

Pusamoydi

ADVERTENCIA: La siguiente narración tiene relatos violentos fuertes, si es sensible/impresionable no le recomiendo leerlo. Queda a discreción del lector, está advertido.

Cap 5 Negryroja:

-¡DEEEEESSSSSSSPPPPIIIIIIEEEEEEERRRRRRTTTTAAAAAA- dijo una voz tétrica, sentí que me helaba en lo más profundo de mi ser, quise moverme pero no pude hacer. Estaba todo oscuro.

-¿De qué hablas demonio?- dijo una voz femenina

-NOOO ESSSTTAAAAMOOOOSS SSOOOLLLLOOOOSSS- respondió la voz

-¿A qué te refieres?- prosiguió la voz

-HHHAAAYYYY OOOOTRRRROOOO

-¡Calla de una vez!- dijo la voz femenina, sentí un profundo deseo de… ¿matar? ¿probar sangre? El sentimiento era muy fuerte, como el hambre que te daría no comer por 3 días oliendo comida deliciosa a todo momento.

-¡SSSAANNNNGGRRREEE, QQQUUUIIIIIEEEERRROOOO SSSSAAANNNNGGGRRRREEE!- exigió al que la voz femenina llamó demonio

-¡NO! Debo resistir- la sensación de hambre aumentó aún más, era muy terrible. Sentía que me dolía la panza, la sensación de hambre era voraz.

-PPPOOOORRRR TTTTUUUU TTTTTEEEEQQQUUUEEEEDDDDAAAAADDDDD MMMOOOORRRIIIIRRRREEEMMMOOOOSSSSS

-Prefiero eso a cumplir tu deseo, ¡maldito demonio!

-TTTUUUUU… ¿QUUEÉEEE PPPPIIIIIEEEENNNNNSSSSAAAAASSSS? -dijo el demonio… ¿a mí? No respondí nada

-¿Con quién hablas?

-YYAAA TTEEE DIIIJJEEEE, HHHAAAAYYY OOOTTTRRROOO

-¿Otro demonio?

-NOOO… EESSSS DDDEEE OOOOOTTTRRRROOOO LLLUUUGGGAARRR

-¿Otro lugar? ¡¿De dónde?!

No podía moverme ni hacer nada… es como que sólo podía pensar. Sin embargo sentía. “¿De qué lugar soy?.. de la realidad” pensé.

-EEESSSTTTAAA EESSS NNNUUUUEEESSSSTTRRRAAA RRREEAAALLLIIIIDDDAAADDD, IINNNNTTTRRUUSSSOOO

¿Pudo leer mi pensamiento? Estaba anonadado, si tendría espalda, un sudor frío la recorrería.

-Calla demonio, tú eres el intruso. ¡Vete de mí!- dijo la chica mientras se tomaba la cabeza

-SSSSOOOOMMMMMOOOOOOSSSS UUUUNNOOOOO. SSSSSIIIIEEEEMMMMPPRRREEEE LLLOOOO FFFUUUIIIMMMMOOOOSSS.

-Lo se… por eso preferiría estar muerta- sentenció la voz femenina

-¡La encontré! ¡Está aquí!- se escuchó de lejos, una luz se aproximaba, ahí tomé conciencia de que estaba en una cueva. La chica se paró, sacó sus cuchillas de su espalda, eran dos, usó una en cada antebrazo, luego las lanzó para adelante, se juntaron y comenzaron a girar como si de un ventilador se tratara. Hacía un giro tan rápido que parecía un círculo perfecto. Cuando la luz se acercó se notaba que eran hombres, unos 20 varones con vestidos blancos y ornamentos religiosos. Lanzó las cuchillas al suelo, estas se hundieron en el suelo como si se tratara de un neumático a mucha velocidad, mitad se veía en la superficie, la otra mitad era como que traspasaba el suelo sin embargo seguían girando. Las cuchillas, que parecían dos ruedas de carreras comenzaron avanzar muy rápidamente hasta el lugar de los varones, los atravesó como si fueran mantequilla, a pesar de haberlos desmembrados como si de sierras sin fin se tratara, fue tan rápido que quizás ni dolor sintieron. Con la muerte de estos tipos sentí como el demonio crecía en poder y a la vez como mi hambre desaparecía. Las cuchillas volvieron a la mano de la mujer ya en la oscuridad total, puesto que muerto el invocador, la luz se había desvanecido. Una vez en la mano frenaron, las guardó en la espalda.

-Estúpidos, me oculto para no dañarlos y vienen a morir.

-DEEEELLLIIIISSSSIIIIOOOOOSSSSSOOOOO.

-Ni modo… debo cambiar de ubicación. Parece que seguirán viniendo a morir tontamente- dijo la voz femenina. Se acercó a los cuerpos desmembrados, tomó un par de brazos y comenzó a comerlos, me sentía caníbal, pero en definitiva estos sujetos estaban muertos ¿qué más daba si se aprovechaba su carne o lo hacían los bichos? Fue claro que murieron en defensa propia, aún así mis normas morales condenaban tal acto. la mujer comió rápido, parecía una loba o una leona hambrienta. Comía tan rápido que ni sentí gusto, buscó llenarse y continuó ¿En la piel de que estaba? Tenía forma humanoide, ¿Pero era humana? se quejaba de un demonio pero no tenía certeza de que era. Si No fuera humana tendría sentido que coma humanos, pero si lo era ¿por qué el canibalismo?

Estaba completamente oscuro, no veía ni sentía nada, pero ella era como que si se ubicaba, como cuando caminás por tu casa con los ojos cerrados, sabés donde está cada mueble y objeto, así mismo pasaba. Se dirigió hacia una salida, del lado contrario al grupo de interceptores, comencé a ver una tenue luz, ya no era oscuridad total, además había viento con aire fresco. El camino cada vez se ponía más claro y más amplio, vi que la piel de la persona en la cual estaba metido era absolutamente oscura, como la noche, como estar atrapado en una caja hermética.

Llegados a determinado punto, un grupo de religiosos se pusieron en frente, esta vez nos esperaban, pero no hicieron ruido, querían interceptarnos. Detrás aparecieron otros que los habíamos sobrepasado, como si un hechizo de invisibilidad e indetectabilidad hubieran usado.

-Negryroja, estás atrapada, ¡vas a morir!- Dijo el religioso que estaba adelante de todo. Su ropa era celeste, tenía capa y cinturón rojo, vivos y detalles dorados y su estola era blanca con detalles con hilo de oro.

-Jederico sabes bien que intento esconderme, me cuesta mucho controlar el demonio que llevo y estúpidamente me envias presas para alimentarlo ¿Acaso un sacerdote de Régulus hace lo contrario a lo que su señor quiere?

-¡Debes morir por tus numerosos crímenes! ¡Además eres caníbal!

-¿Acaso soy humana? ¿Qué diferencia hay entre que lo coma yo o los gusanos? No busco a tus servidores para comerlos, ellos vienen a mí, el diálogo de nada sirve y debo matarlos. Sólo aprovecho los recursos que tengo.

¡Por Régulos bendito!, ¡Ataquen!- Dijo Jederico, los servidores dijeron lo mismo y se lanzaron al ataque.

Negryroja desplegó sus cuchillas en un rápido movimiento, las lanzó para adelante, pero a diferencia de la vez anterior que estaban en vertical, estaba vez se orientaron horizontalmente, avanzaron un poco y se quedaron ahí. Los ineptos que fueron al ataque quedaron desmembrados. A su vez, miró para atrás, los que estaban a la retaguardia se lanzaban al ataque. Sentí como el demonio salió fuera y se materializaron dos brazos deformes, aplastó a uno como si reventara a un mosquito, a otro le dio un golpe con el dorso de la mano dejándolo estampado contra la pared en una mancha de sangre, lentamente víctima de la gravedad fue desplazándose para abajo. Ella, Mirando para adelante, lanzó un rayo con cada vez más intensidad, haciéndole un agujero en el vientre a los que avanzaron. En un abrir y cerrar de ojos y sin aparente esfuerzo sa había cargado a por lo menos 50 enemigos.

-¡Regulus bendito escucha mi oración! ¡AHHHH!- dijo Jederico mientras sostenía su báculo en lo alto, este comenzó a brillar con luz dorada y al terminar estas palabras lo golpeó con fuerza en el piso. Se produjo una gran explosión dorada que, con tal intensidad luminiscente que parecía que el sol había salido dentro de la cueva. La luz se extendió y al sobrepasar los cadáveres de sus compañeros estos comenzaron a brillar en dorado, luego como si de cámara inversa se tratara se vió como si el tiempo fuera para atrás, es unían las partes, volvía la sangre al cuerpo, en pocos segundos los soldados Sacria estaban como nuevos, como si nunca el enfrentamiento hubiera ocurrido. En todo este tiempo Negryroja se tapó la cara por la brillante luz. Al terminar el efecto del hechizo ella comenzó a reír, con una risa malévola, maquiavélica en la que parecía estar completamente demente.

-¿Los regresaste A LA VIIIIDDAAAA? MMMEEEEEJJJJOOOOORRRR, MMMMMÁAAASSSS DDDDIIIIIVVVVEEEERRRSSSSIIIIIÓOONNN- su voz comenzó a cambiar, le dio rienda suelta al demonio, este envolvió a la cazasombras y pareció volverse muchísimo más fuerte. Comenzó atacar a los clérigos de Sacria, parecía una danza macabra que con cada poder cortaba, mutilaba y desmembraba. Las víctimas quedaban impregnadas en un poder/magia demoníaca que se notaba por un color morado que iba corrompiendo los cadáveres. En una abrir y cerrar de ojos sólo Jederico quedó vivo.

-IIIINNNNNTTTEEEENNNNTTTAAAA RRRREEEAAAANNNIIIIIMMMMAAAARRRRLLLLOOOOSSSSS AAAAAHHHHOOOOORRRRAAAA. MMMMUAAAAAJJJJAAAAJJJJAAAAA- dijo el demonio mientras poseía a Negryroja.

Jederico hizo una expresión de auténtico pánico, no tenía tanta fuerza como para repetir el hechizo. Entonces miró a su alrededor, vio un cadáver relativamente completo y le lanzó magia de resurrección curativa, pero el poder demoníaco era más fuerte y quedó sin efecto. Entonces… corrió, corrió por su vida, lo más rápido que sus piernas se lo permitieron. La cazadora de sombras le lanzó las cuchillas con poder demoníaco y llegaron a rozarle la pierna haciendo una pequeña herida. Eso buscaba no quería matarlo, no quería desmembrarlo, sólo quería que el poder maligno se hiciera presente en su cuerpo y se extendiera como si de una enfermedad letal se tratase.

Pronto el poder demoníaco mermó y Negryroja volvió a la normalidad. Vio todo el caos que provocó y se adentró nuevamente a la profundidad de la cueva, pero con una gran sonrisa en el rostro.